Hay algo especialmente bonito en el verano: parece que todo invita a disfrutar un poco más. Las comidas se alargan, las conversaciones también y cualquier plan puede convertirse en una pequeña escapada. Y aunque no siempre tengamos por delante unas vacaciones largas, vivir en Mallorca tiene precisamente esa ventaja: no hace falta recorrer muchos kilómetros para sentir que has desconectado.
Azura, en Playa de Palma, es uno de esos lugares que consiguen crear esa sensación. Hacía tiempo que lo tenía en mi lista de deseos y, después de conocerlo, entendí por qué me habían hablado tan bien de él. Su decoración cuidada, el ambiente y una propuesta gastronómica pensada para disfrutar sin prisas hacen que sea una opción especialmente apetecible para una noche de verano.

Una carta para compartir y disfrutar sin prisas
Una de las cosas que más cuesta al llegar a Azura es decidir qué pedir. La carta de Azura reúne propuestas muy diferentes y, si además vais con la idea de compartir, las opciones se multiplican.
Para empezar, hay un imprescindible para mí: el pan de masa madre. Se sirve con aceitunas marinadas, sal y pesto rosso.
La bruschetta de tomate fue otra de nuestras elecciones. Lleva rúcula, albahaca fresca, ajo, crema balsámica, parmesano rallado y un toque de aceite de oliva virgen extra, una combinación fresca y sabrosa que funciona especialmente bien en una cena de verano.

También probamos las croquetas de jamón ibérico, pimientos y crujiente de jamón, acompañadas de alioli y una suave crema de pimientos. Una opción perfecta para compartir y seguir probando diferentes platos antes de llegar al principal.
La carne a la piedra, protagonista de la mesa
Pero si había un plato que tenía claro que quería probar era la carne. Me habían hablado especialmente bien de la propuesta de Azura y, en mi caso, hay algo que juega con ventaja: si hay carne a la piedra, sinceramente, no suelo pensármelo demasiado.

Pedimos el entrecot a la piedra, acompañado de patatas fritas y verduras de temporada al grill. La carne se termina en la propia mesa, lo que permite disfrutarla al punto que cada uno prefiera y convierte también el momento de comer en parte de la experiencia. Para nosotros, fue todo un acierto.
Un cóctel para terminar la noche
Y como después de una buena cena todavía quedaban un par de asuntos importantes que solucionar —el mundo no se arregla solo—, terminamos con un cóctel. Además de estar buenísimo, estaba muy bien preparado, algo que personalmente valoro mucho. Porque un buen cóctel es el cierre perfecto para una noche que pide alargar un poco más la sobremesa.

Al final, quizá no necesitamos irnos tan lejos para sentir que estamos de vacaciones. A veces basta con encontrar un lugar bonito, sentarte con una amiga, comer bien, reírte mucho y brindar por todo lo que todavía está por venir.
Y Azura es, sin duda, uno de esos lugares que hacen que durante unas horas te olvides de que las vacaciones todavía quedan lejos.

📍 Avenida Son Rigo, 4 · Playa de Palma
De lunes a domingo de 18:00 a 00:30 horas
Cocina abierta hasta las 23:30 h
📞 +34 659 11 72 79
📩 info@restauranteazura.es
