No es sólo una cena de San Valentín, es una manera de celebrar con intención. Esta semana adelanté mi celebración junto a un buen amigo en el Hospes Maricel & Spa Mallorca, y como siempre, todas las veladas en el Maricel Restaurante tienen un algo especial. Pero esa noche, con el mar enfurecido golpeando las ventanas, la sensación desde dentro era de calma y refugio absoluto.
Durante los días 13, 14 y 15 de febrero, el restaurante ofrece un menú especial de San Valentín, una oportunidad preciosa para disfrutar de alta cocina sin prisas y en un ambiente cuidado al detalle. No importa si se celebra con la pareja, con un amigo o con alguien que nos aporta tranquilidad: es una experiencia pensada para disfrutar de cada instante.
La velada comienza con un cóctel de bienvenida, un primer gesto que prepara el paladar para lo que está por venir. Desde la primera bebida, se nota la atención a los detalles, el cuidado en la presentación y la intención de hacer que cada momento sea especial.

El menú continúa con la ostra Guillardeau a la brasa, que me sorprendió por el contraste perfecto entre la frescura del marisco y la suavidad de la salsa beurre, un equilibrio exquisito que despierta todos los sentidos.

A continuación, el carpaccio de gamba roja al ajillo es un verdadero homenaje al producto: con un sabor intenso y delicado a la vez.

Otro de los platos que me conquistó fue el sorbete de pera con licor y caviar de aceite de oliva, donde la creatividad del chef se nota en cada detalle. Las diferentes texturas de aceite de oliva aportan un toque original y sofisticado, mientras la frescura de la pera equilibra perfectamente los sabores.

La berenjena frita con pato asado y remolacha es otro ejemplo del virtuosismo culinario del Maricel. La cocción del pato era perfecta, jugosa y sabrosa, mientras que la berenjena y la remolacha complementaban la intensidad del plato con matices delicados y equilibrados.

Para el plato principal, la lubina salvaje con parmentier demuestra la importancia de la materia prima: se nota la calidad excepcional del pescado, con una textura firme y un sabor que habla por sí mismo.

Finalmente, la tarta de queso con algarroba, delicada y cremosa, cierra la velada con un toque dulce y elegante, dejando un recuerdo inolvidable.

Toda la experiencia se complementa con música en directo, una guitarra que interpretaba versiones vintage, envolviendo el ambiente de forma cálida y relajada. La combinación de buena comida, excelente servicio y un entorno cuidado hace que cada plato se disfrute todavía más, creando un momento que trasciende lo gastronómico.

En definitiva, si estás buscando un plan especial para San Valentín, o simplemente un motivo para celebrar la vida y las personas que nos aportan calma, el Maricel Restaurante es una elección perfecta. Un menú pensado con intención, sabores equilibrados y sorprendentes, y un entorno que invita a relajarse y disfrutar sin prisas. Una experiencia que no solamente alimenta el cuerpo, sino también el alma.
📍 Restaurante Maricel · Hospes Maricel & Spa Mallorca
📅 13 · 14 · 15 de febrero
📩 mallorca@hospes.com
📞 971 707 744
