“Soy sólo una chica de New York que va a cambiar el mundo lentejuela a lentejuela”, con estas palabras, la cantante, compositora, productora musical, bailarina y pianista, Stefanie Joanne Angelina Germamotta, más conocida como Lady Gaga, nos daba un aviso de la que iba a ser su fulgurante carrera. Esta estadounivense, nacida un 28 de marzo hace 24 años en Manhattan estudió piano clásico mientras escuchaba Michael Jackson, Cindy Lauper, Maddonna, Bowie… y un sin fin de grandes artistas que han aportado granitos de arena a su peculiar estilo. Con 14 años, ya empezó a hacer por cuenta propia conciertos en clubs de New York, shows de electro y burlesque que no siempre gustaron a sus padres, pero que la apoyaron porque confiaban plenamente en ella. Hizo sus pinitos como compositora para New Kids on the Block y Britney Spears, entre otros. En agosto de 2008, lanzó su álbum debut “The Fame”, el single “Poker Face” fue el sencillo más exitoso del 2009, con más de 9´8 millones de copias legales vendidas.

Puede que le prohibieran la entrada a la catedral St. Basil de Rusia (a punto estuvo de que la detuvieran), por ir algo ligera de ropa, pero esta chica, con el imán que tiene, sería capaz de llenar de seguidores todas las catedrales del mundo.

Lo cierto es que hasta hace unos días, lo único que conocía de Lady Gaga, eran sus canciones y una forma de vestir nada habitual. Me propusieron ir a su concierto de Barcelona y allí estuve ayer sin pensarlo y os tengo que decir que la chica,  aquí tiene una fiel seguidora más. 

No había estado  antes en el Palau de Sant Jordi, pero estaba lleno, llenísimo… todas las entradas vendidas. De hecho, el próximo concierto este domingo en Madrid, se decidió al ver lo rápido que se vendieron las entradas de Ciudad Condal y darse cuenta que un único concierto no era suficiente para todos sus fans españoles.

Las puertas del recinto se abrieron un poco antes de las ocho y media, en las puertas, fans que hacia dias que acampaban esperando al huracán Gaga. Nosotros llegamos sobre las nueve y cuarto, nuestras entradas estaban numeradas en la zona VIP de las gradas, había varias salas donde nos ofrecieron un picoteo y barra libre que duraba todo el concierto, posamos para el fotocol y nos dieron una tarjeta para colgarnos al cuello que pienso guardar de recuerdo. A las diez, el concierto arrancó con “I’m a free bith”, ante 18.000 espectadores y con una impresionante puesta en escena, además de una magnífica voz en directo.

Durante el concierto pudimos disfrutar de varios escenarios, desde un coche rosa chicle que se convertía en piano a un gigantesco monstruo de ojos brillantes al que Gaga se enfrentaba cantando. Su vestuario también fue de lo más variopinto, desde una blusa de plástico transparente que únicamente tapaba sus pezones con unas tiritas a un vestido que recordaba a un arcángel. Muchos seguidores se animaron e imitaron su estilo, los había con latas de coca-cola a modo de rulos en la cabeza, con truenos pintados en la cara y con el bañador con capucha en color rojo que tanto identifica a la artista.

Lady Gaga, está considerada una de las 100 personas más influyentes del mundo y la cuarta persona más famosa del mundo, desbancando al mismísimo presidente de EEUU, gracias en parte a las redes sociales. y es que como dice su promotor Ralph Simon, ella es una experta en hits musicales, moda y los principios de funcionamiento de las redes sociales.

Lejos de las críticas, que apuntan a Lady Gaga como un producto prefabricado, tengo que decir que pienso que Gaga no es un producto de nadie. Gaga es la dueña del terreno y de cada ladrillo que forman su estilo. No creo que nadie le diga que se tiene que poner latas de coca-cola en la cabeza, que tiene que cubrirse de sangre en un concierto o ponerse las botas metiéndole mano a sus bailarines. No veo a nadie capaz de decirle a esta diva a cada momento y en cada segundo que es exactamente lo que está esperando el público de ella. Ella misma admite que lo suyo tiene mucho teatro, algo divertido y fresco. Le sale solo, y lejos de ofenderme sus provocaciones, me provocan admiración y creo que es por eso que le sigue tanta gente, hace lo que quiere sin hacer daño a nadie y nos demuestra, que con esfuerzo y cabeza (porque la tiene, sino dime tú como se consigue lo que ha conseguido en tan poco tiempo) todo se puede conseguir.

Lady Gaga se puede permitir el lujo de ir ligera de ropa, porque va cubierta de gloria.

Y tú ¿la amas o la odias?

fotos: Google

AURORA VEGA