Un simple olor tiene el poder de modificar nuestra conducta. Interviene directamente en nuestras decisiones y puede incluso comunicar el miedo de una persona a otra, así que es cierto, parece ser que hasta el miedo se huele.

 

Tenemos desarrollado el sentido del olfato mucho más de lo que nos pensamos.  Tiene la capacidad de intensificar un momento y como no, de recordarlo por siempre. Nos transportan a una imagen de una etapa específica de nuestra vida, nos recuerdan a una persona, un acontecimiento, una sonrisa…

 

Y bueno con todo esto no es que esté más mística de lo normal, sino que hoy se terminó mi mascarilla habitual y eché mano de un bote medio a terminar de la mascarilla que suelo utilizar para ir a la playa en verano (la de Delipus sin aclarado para cabellos expuestos al sol , para ser más exactos)

 

En mi cuerpo tenía calado el frío que hacía esta mañana, cuando al abrir el bote y empezar a masajear mi cabello con la mascarilla, he cambiado el chip al momento. Su aroma me ha teletransportado directamente a mis rocas de Cala Blava, donde planto mi silla plegable y me tiro horas al sol como las lagartijas. El agua caliente se ha convertido en el efecto del sol en mi piel y os puedo asegurar que con los ojos cerrados he podido visualizar mi fiambrera con fruta troceada, mi botellín de agua helada y un VOGUE con una chica en bikini y morenísima en la portada. Lástima que el aroma de la mascarilla sólo me haya embriagado por unos momentos… Lo bueno y breve, ya se sabe… dos veces bueno.

Summer 2012, Cala Blava

Tenemos que dar gracias a los aromas por regalarnos el recuerdo de momentos tan bonitos. El del jazmín por ejemplo, me recuerda a mi abuela Paquita y siempre que lo percibo noto como si ella misma estuviera   a mi lado… (aunque sé que está siempre)

visto AQUÍ

Si no recuerdo mal, de pequeña empecé a veranear en Ibiza a los seis o siete años y cuando percibo el olor a patchouli, me viene a la cabeza un día en concreto, cuando tenía 11. Hasta entonces el puerto de Ibiza me había parecido un lugar con mucha gente, además rara, colores y formas de vestir que no entendía, puestos con cosas a las que no alcanzaba a ver, vestidos blancos y música a todo volumen, de locos.

Ese día todo cambió y recuerdo como si fuera hoy bajar las escaleras de alguna de las calles cerca de la muralla. Estrechas, rodeadas de inmaculadas paredes blancas, con las puertas en un azul precioso.

Al llegar a los primeros puestos, me paré en una tienda vintage (en ese entonces para mí era ropa vieja, simplemente) tenía varias piezas de bisutería en un bote a 50 pesetas cada una. Me encapriché de una pulsera de cuero con una piedra morada que colgaba y recuerdo seguir bajando las escaleras del puerto, mezclarme entre la gente y entenderlo todo. Ibiza no sólo era playa y jugar a los castillos en el bosque. Ese día no sólo vi vestidos blancos, me fijé en sus bordados. La gente no vestía raro, eran únicos.

En resumen, el patchouli me recuerda el día en el que Ibiza me robó el corazón.

visto AQUÍ

Y hay más aromas que me recuerdan a mi querida Isla Blanca, el de la crema solar de Dior Bronze, la compré por primera vez allí y el primer día que la utilicé fue inolvidable. Estaba en Santa Eulalia con mi madre y mi ahijada Natasha y me encapriché en ir a una calita que se llama Olivera. Sólo os cuento que mi beatle bajó un torrente seco muy muy cuesta abajo para poder llegar. Si os digo la verdad, era peor volver a subir que terminar de bajar, pero llegamos y pasamos un día estupendo. Recuerdo la última cuesta y os juro que cada vez que me aplico esta crema (que por cierto es buenísima y seguiré utilizando) tengo en mi mente el acantilado y la sensación de vértigo!

Natasha & Me: total look de H&M

Va a hacer ya dos años que dejé de trabajar en Inditex y justo en ese entonces cambié de perfume, CHLOÉ. Esta fragancia simplemente me dice libertad y cada vez que me la pongo me recuerda lo acertada que estuve en tomar esa decisión.

Cheap and Chic de Moschino, me recuerda mis primeras salidas nocturnas, calzando botas altas de plataforma y pintándome la sombra de los ojos en celeste, cómo cambian las cosas!

Y GUCCI Envy Me me hace revivir mi primer amor, pero el de verdad, cuando te enamoras de forma adulta y eres más chiquilla que nunca…

Y creo que por aquí lo he comentado otras veces antes, este olor me recuerda a mi amiga Grego a fiesta jajaja porque hubo un verano en que nos nos separábamos y no nos perdíamos una!

Al igual que su perfume Be Delicious no sólo me recuerda a ella, sino que su olor me carga el cuerpo al momento de energía y buen rollo (te adoro pequeña)

El olor a algaborra me hace vivir momentos en el campo de mis abuelos, creo que así por encima es de los pocos olores que está relacionado con el frío, recuerdo sobre todo un día en el que nos quedamos a dormir allí porque al día siguiente había una matanza de un cerdo (sí sí, no os asustéis que esto es típico en Mallorca para hacer sobrasadas y butifarrons jaja) y no fue en otro sitio que en una furgoneta que tenía por aquel entonces mi padre. La tela de frío, viento y mucho ruido en el exterior, no sé quien estaba más asustado, mis hermanas y yo o mis padres.

Y también un aroma de invierno, el del chocolate caliente, que sin lugar a dudas me transporta a un fin de La Latina rodeada de los míos. Madrid se hace más bella cuanto más frío hace…

Y todo esto me ha salido al sacar mi mascarilla del verano jaja ni que fuese la caja de Pandora!

Y vosotras…

¿me contáis vuestros recuerdos/olores?